Los "infalibles" que nos están llevando a la parálisis
El aeropuerto, la más notable obra pública
Por Carlos Santiago (*)
Existen algunos oscuros personajes -cuando más oscuros este fenómeno aparece más acentuado- en que está surgiendo una especie de actitud infalible, en que mandan y deciden las políticas que nos engloban a todos, integrando mayorías logradas en elecciones democráticas, pero en qué generalmente se menosprecia (cuando no se desprecia abiertamente), las opiniones de los demás.
La Junta Departamental de Montevideo es un ejemplo atroz de ello que se ha ido acentuando en el correr del tiempo en que la izquierda gobierna la ciudad (ya 25 años ), la que se niega a investigar cualquier hecho ocurrido en la administración comunal, haciendo simplemente jugar su mayoría, aunque los hechos sean flagrantes.
Esta forma de gobernar en que la infalibilidad aparece como ingrediente decisivo y profundamente negativa elemento que en otras realidades motivó hasta masacres atroces cuando el infalible era el Partido y quienes pensaban en otro sentido eran considerados traidores y purgados .
¿Por qué nos introducimos en este tema tan alejado de la cotidianeidad polémica de los uruguayos y de la izquierda? Simplemente porque esa soberbia que está en la esencia de esa actitud que, si la desgranamos, es contraria al funcionamiento de la mejor democracia, está carcomiendo las bases mismas de la visión que tienen los uruguayos sobre el funcionamiento de la izquierda y de su vigencia para continuar al frente de gobierno, que en algunos casos, aparecen como autistas .
¡Es una desviación!, nos decía un viejo militante que estaba de acuerdo que esa actitud de infalibilidad paulatinamente se puede convertir en un decisivo contrapeso, utilizando una vieja calificación propia de quienes se han formado dentro del marxismo. Otro veterano, también preocupado por el perfil de esta realidad que se verifica y detiene, en alguna medida, acciones de los gobiernos, afirmaba que el peso de la ideología de la izquierda determina que muchas veces se menosprecie a la oposición política y también a otros sectores, como grupos empresariales, etc. Hay obras que no se realizan en Montevideo por razones ideológicas, sin embargo tampoco se realizan las que ideológicamente estarían en concordancia con el pensamiento mayoritario
Montevideo está en camino de convertirse en algo parecido a la ciudad de El Cairo. Allí la cantidad de vehículos automotores es tan crecida, sin existir canalizaciones, ni formas de transporte alternativas, lo que determina que en algunas horas la ciudad se encuentra prácticamente paralizada, trancada por millones de automóviles que apenas se pueden movilizar. La ciudad tiene 20 millones de habitantes y allí existen casi 9 millones de vehículos.
Las autoridades cairotas por años nunca tomaron medida de planificación del transporte y llegaron al desastre, lo que ya se está comenzando a despuntar en Montevideo. Si sabemos que el parque automotor en Uruguay crece a un ritmo de 50 mil vehículos al año, ¿Cuánto tiempo pasará para que desde Carrasco al centro debamos demorar un tiempo incontable en llegar? ¿Y esto no es algo que tiene que planear la Intendencia?
Claro, pero recordemos que el proyecto con financiación privada que podría tener defectos, muchos de ellos enmendables, propuesto para Avda. Italia por el grupo Eulequian, fue rechazado por la señora intendenta por razones ideológicas. Claro, Ana Olivera pertenece al mismo partido político ( infalible ) que el senador Lorier y recordemos las cosas que dijo este dirigente comunista sobre el grupo que construyó el nuevo Aeropuerto de Carrasco (especulador internacional, lavador de dinero, traficante de capitales espurios¿?, etc., etc.,) Si el presidente Tabaré Vázquez le hubiera hecho caso al hoy senador comunista y secretario del PCU, hoy seguiríamos con las viejas instalaciones en Carrasco y no tendríamos este espléndido aeropuerto, uno de los más bellos, según varias revistas internacionales especializadas que ha servido para multiplicar el tráfico aéreo.
Si la Intendencia no hubiera detenido la obra de realizar una vía rápida en Avenida Italia, seguramente la obra ya estaría en ejecución o terminándose y Ana Olivera no sería vista, como su antecesor Erlich, en una intendenta que no es capaz de impulsar ninguna obra en Montevideo.
Y tampoco existen otros proyectos, porque el de Garzón es de dudosa eficiencia, no hay nada previsto para Avda. Italia, ni para el centro de la ciudad, ni para el desastre del tránsito que se vive en Pocitos. En torno a los temas vinculados a lo que, en teoría, coincidía ideológicamente con el pensamiento de la intendenta, tampoco se hace nada. Los lugares donde se seleccionan elementos de la basura, generalmente en las zonas más pobre de Montevideo, no han sido ni quitados, ni saneados, ni organizados para que no provoquen perjuicios a la población de los asentamientos colindantes. O sea que no se deja hacer, porque lo propone la actividad privada, como en el caso de Avda. Italia, ni se hace directamente, para mejorar la calidad de vida de la gente.
Lo sorprendente y contradictorio es que, cuando surge un imprevisto, como el investigar el estado de los árboles y las columnas de la ciudad, la Intendencia que tiene tantos funcionarios como la de París, deba contratar a una empresa privada para realizar el trabajo.
Históricamente existen algunos casos paradigmáticos de ese pensamiento de lo infalible llevado al extremo que determinaron dramas humanos de carácter histórico: Roger Garaudý, el historiador del comunismo, señala por ejemplo en su libro El gran viraje del socialismo , que José Stalin , en una tesis asesina que presentó en la sesión plenaria del Comité Central del Partido Comunista de la URSS, realizado en febrero marzo de 1937, afirmó: A medida que las posiciones del socialismo se consolidan y el Estado soviético progresa, la lucha de clases en el país debe agravarse sin cesar
Esta tesis dice Garaudý surgía de la concepción stalinista del Partido y del Estado: si la construcción del socialismo está dirigida por un Partido infalible , todo fracaso no puede atribuirse sino a una conspiración exterior, organizada por el enemigo de clase. Se impuso, pues, una respuesta despiadada y de allí las sucesivas masacres que se concretaron bajo la dirección de este gobernante iluminado .
Esta tesis desencadenó una represión sin medida en una serie de procesos en que las pruebas eran fabricadas de arriba abajo: la vieja guardia que acompañó a Lenin fue exterminada entre 1936 y 1937, en el mismo momento en que en la Constitución stalinista eran proclamados ciertos principios en contradicción con la práctica real, y en el momento mismo en que Stalin, en plena malversación de tanta riqueza humana, se explayara en discursos sobre el hombre, el capital más precioso y en citas de Lenin sobre la democracia socialista. (1)
Claro, Lorier no tiene el poder de Stalin y Olivera menos. Pero los dos, en su medida, están provocando parálisis parecidas a la vivida por la URSS que terminaron en su debacle y posterior implosión. Esperemos que la cerrazón imperante en nuestro país no determine un deterioro parecido de la izquierda.
(1) Stalin. Discurso en ocasión de la promoción de los alumnos de las escuelas superiores del Ejército Rojo (Kremlin, 4 de mayo de 1935)
(*) Periodista




"Microbiología: básica, ambiental y agrícola", de la doctora Lillian Frioni, profesora de Microbiología de la Facultad de Agronomía de la Universidad de la República, de Montevideo, responsable de la Unidad Asociada Ecología Microbiana de la Facultad de Ciencias, de la misma Universidad, e investigadora del Programa de Desarrollo de Ciencias Básicas (PEDECIBA).
Fue profesora titular de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Rosario (Argentina) y de la Universidad Nacional de Rìo Cuarto (Argentina).
Este último libro de Frioni tiene fecha de ediciòn de mayo del 2006 y fue publicado por el Departamento de Publicaciones de la Facultad de Agronomìa.(464 páginas)
Email de contacto: (lfrioni@fagro.edu.uy) o/y (aeapublicaciones@fagro.edu.uy)
Facultad de Agronomía (Avenida Garzón 780, Montevideo, URUGUAY)


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