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La Coctelera

Bitácora de Charly

Un caminante incansable en busca de la verdad y un trabajador por la felicidad colectiva

1 Noviembre 2009

Balotaje electoral con nuevas claves

Los caminos que ya no se deberían recorrer

 

 

“La libertad es el derecho que

tienen las personas de actuar

libremente, pensar y hablar sin hipocresía”

José Martí

La trascendental primera vuelta electoral ha servido para comenzar a aclarar un panorama que estuvo plagado de cerrazones y nieblas ideológicas, en el cual, de muchas maneras, imperó la intolerancia y el verticalismo más descarnado. Quienes intentamos tomarnos el trabajo de analizar, desde un plano esencialmente reflexivo la realidad electoral que se estaba verificando, fuimos parcialmente acallados - si ese es el término adecuado para describir la presión de quienes nos tildaban de ser participes de “juegos” malabares favorables a distintos intereses - y lograron objetivamente cansarnos. Muchos análisis críticos qué intentamos, quizás, perdieran hondura y se basaran en temas laterales y no fueron al centro de cuestiones esenciales.

Casi nunca se respondió con argumentos y jamás se jugó en la cancha de las ideas. Se prefirió el camino menor de la diatriba, la fácil agresión lapidante con motes, estableciendo - sin contestar ni una sola de nuestras afirmaciones - en un increcendo de palabras vulgares, tan en boga en los tiempos en que vivimos. Inclusive se sugirió que fuéramos acallados y que nuestra tarea la comenzáramos a realizar en un medio distinto, claro está, de la derecha. Ingenuamente creíamos que la trayectoria de tener toda una vida al servicio de la causa del pueblo bastaba para habernos ganado un derecho de piso que, en estas semanas, se desdibujó.

Por supuesto, nunca nos sentimos portadores de la verdad revelada, no somos pontífices de nada, pero creíamos (y creemos) en los aportes bien inspirados, ya que los mismos contribuyen a despejar las incógnitas en un análisis generalizado, metidos todo ellos en una dialéctica que podría convertirse en un elemento más en la construcción que significa el encontrar los rumbos más adecuados para que a las corrientes de opinión se sumen las mayorías absolutas de los compatriotas. Además actuábamos como hombres líbres, en el marco de lo que es la esencia de nuestra profesión periodística.

El planteo central que se hizo sostiene algo parecido a que, cuando se está en medio del río hay que remar a favor de la corriente, sin intentar nada, ni inspirarse en las señales que da la cultura y la experiencia que pueden indicar que el rumbo no es el adecuado y qué “bogando y bogando”, puede terminarse en alta mar, hundiéndose en un mar de contradicciones.

Tenemos muy presentes varios de los agravios que, lo decimos con sinceridad, llegaron a cansarnos y a desilusionarnos de la condición política de algunas superestructuras partidarias que, lamentablemente, solo admiten como forma de trabajo al verticalismo y todo lo que se sale de él es reprochable y tachable. El análisis independiente, sincero, destinado a ser tomado como una contribución o, simplemente una opinión más, molestaba porque chocaba contra el 2x4 del ritmo impuesto, no se sabe por quién, por el qué se entendía que quién planteaba algo distinto era un “rosadito” (calificación predilecta), o algo peor. Y nosotros nunca aprendimos a bailar esos ritmos, tenemos otras visiones.

Claro, esta quejumbrosa reflexión quizás esté demás cuando se abre una etapa tan importante y en los 30 días siguientes los uruguayos tendremos que reflexionar sobre quién es el hombre más preparado para timonear el país durante los próximos cinco años. Sin embargo sería trágico que se cometieran los mismos errores, que la diatriba y el tachar al que no baila al acorde de la música oficial siguiera siendo un caballito de batalla de grupos claramente regimentados. Y esto lo decimos, porque el que escribe no fue la única víctima de este tipo de cosa, lo fueron todos los que intentaron pensar con cabeza propia, en una suerte de defensa a ultranza de un pensamiento único que entre otras cosas determinó - allí están las cifras - un descaecimiento en el apoyo popular. ¿O no?

En este momento nos viene a la mente el recuerdo a las brutales afirmaciones que se hicieron en contra del colega Alfredo García, por haber sido el recopilador de una serie de declaraciones del candidato Mujica. Se lo calificó hasta de estar al servicio del candidato de la oposición, para perjudicar al candidato frenteamplista. ¡Lamentable!

Sin embargo debemos de reconocer que la del domingo fue una jornada cívica ejemplar, como a las que estamos acostumbrados en el Uruguay, en que la población votó con tranquilidad e impulsada por el deseo cívico sustancial de elegir, en democracia, al gobierno nacional. Una jornada sin sombras de la qué los resultados surgen con diafanidad, pese a que la arquitectura electoral uruguaya (falta del voto interdepartamental y ahora cierre de la posibilidad de lograr la expresión electoral de la diáspora a través del voto epistolar, quizás una mala opción, pero altamente democrática), parecen mostrar que se requiere un análisis que lleve a una modernización que aparece como más que evidente de toda la mecánica electoral.

Por otra parte la decisión del soberano de mantener vigente la Ley de Caducidad de la Pretensión Punitiva del Estado, nos parece que también fue el resultado de la campaña equivocado sobre la que se sustentó el plebiscito para su anulación. No se trataba de quebrar, de mancillar, de calificar a quienes podrían tener reparos sobre la iniciativa. El camino era el de convérsenlos de que se trata de una Ley pésima, que impuso la impunidad y que con esta una sociedad no puede construir un futuro sin despegarse del dramático pasado que afectó a casi todos. Que fue una Ley aprobada en una coyuntura determinada del país, en la cual las distintas fuerzas tenían otro peso específico poniéndose en claro que el país estaba saliendo de la férrea y dolorosa dictadura militar, cuando el “partido” de los uniformados tenía un peso distinto.

La iniciativa para la anulación de la ley ganó muchos votos, pero no los suficientes, en los últimos días de campaña, cuando los familiares de los desaparecidos sustituyeron frente a la opinión pública a los dirigentes del PIT-CNT, que habían hecho el gasto propagandístico, un esfuerzo denodado que hay que reconocer, pero por un camino equivocado, el de la confrontación.

En definitiva, lo que demostró la jornada cívica del domingo estableciendo la paridad entre las fórmulas que ahora competirán en el balotaje, que se realiza el próximo 29 de noviembre, y el voto negativo a la anulación de la ley de Caducidad, es que, más allá de las maniobras contrarias a la iniciativa que también las hubo, una mayoría silenciosa se volcó a favor de no innovar, en contra de todo tipo de nueva confrontación. Sin embargo en torno a esta iniciativa hay decisiones de los votantes poco claras que no coinciden con las afirmaciones de la totalidad de los grupos integrantes de la izquierda de haber “ensobrado” la papeleta rosada.

Si ello es así, se estaría mostrando una independencia del elector que va más allá de la disciplina de los distintos grupos y que, objetivamente, también puede incidir en variantes que podrían verificarse en el balotaje. La palabra, al respecto, la tienen los politólogos y quienes estudian el comportamiento de la opinión pública pues, claramente, esa votación en torno al proyecto de anulación de la Ley de caducidad, introduce en lo ocurrido el pasado domingo un factor nuevo que, obviamente, es de sumo interés.

Veremos qué ocurre en definitiva. El que actúe ahora con más inteligencia, abarcando a más uruguayos en su gran abrazo, será el ganador. Quién tienda a confrontar, a desmerecer al adversario con adjetivos, tratando de capitalizar “errores”, obtendrá ganancias pero también pagará costos, quizás demasiado altos y decisivos.

 

(Publicado en Bitácora)

 

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1 Noviembre 2009

"No reconocen esfuerzo empresarial"

López Mena se enojó

Gabriel Monteagudo | Colonia +

El empresario argentino Juan Carlos López Mena destacó la importancia de la terminal de pasajeros inaugurada el pasado viernes en Colonia del Sacramento, pero criticó que en los discursos no se mencionó a los empresarios. Además habló de la línea de avión BQB, y dijo que las obras de Marinas del Sacramento y de remodelación de sus propiedades en el casco histórico están paradas por la Intendencia de Colonia; remató señalando que le da lo mismo que gane Lacalle o Mujica ya que dijo, "les he dado todo lo que me han pedido". Tras las palabras del ministro de Transporte y Obras Públicas, Víctor Rossi, el empresario fue consultado por Informe Nacional sobre la importancia de la obra encarada por la Administración Nacional de Puertos, pero, "lástima que se olvidaron de los empresarios", dijo.

Agregó: "Es una obra muy importante lástima que se han olvidado del principal protagonista que es el empresario que hizo el tráfico, invirtió 350 millones de dólares en el agua, invirtió 40 millones de dólares en el puerto de Buenos Aires, desarrolló todo un sistema perceptivo turístico que empezó desde Europa y Estados Unidos. Que lleguen dos millones de turistas no es obra del espíritu santo".

Pionero en la construcción de la línea fluvial entre Colonia y Buenos Aires, a López Mena le preguntamos si se sentía molesto por no haber sido reconocido en los discursos oficiales: "No, no, pero pienso que a la actividad privada hay que reconocerla, no hay que tener prurito, y los funcionarios del Estado no deberían darse todos los méritos de algo que es ajeno". El empresario también destacó que los dos candidatos con mayores posibilidades de ser elegidos presidente de la República han recibido su ayuda: "Les he dado todo lo que me han pedido", y destacó que le resulta indiferente quien resulte ganador porque mantiene buena relación con ambos.

Sobre las líneas aéreas que piensa explotar con cabecera en Colonia, López Mena dijo que el expediente "no está trabado, el Sr. ministro ha aprobado las líneas que nosotros hemos planteado y nos interesaba y bueno, eso es el comienzo, estamos muy de acuerdo, tenemos doce profesionales en Toulouse haciendo las pruebas, más o menos en tres semanas ya están recibidos, el primer avión estará entre diciembre y enero aquí, el segundo avión para marzo abril y en enero o febrero estamos empezando a volar. Sobre cuál es la idea dijo "en Colonia hay que arreglar el aeropuerto que lo estamos negociando con el señor ministro de Transporte, y depende del Estado que nos deje invertir. Nosotros estamos dispuestos a invertir en la remodelación del aeropuerto siempre que el Estado nos deje. Buquebus está dispuesto a invertir pero lo que ocurre es que el Estado no nos permite invertir". Y explicó: "Nosotros manejamos más de 250 mil turistas que traemos de Europa y Estados Unidos, hay gente que tiene tiempo para hacerlo en barco y a veces necesitan hacerlo en avión y en barco. Entonces, como nosotros manejamos grupos y no tenemos ninguna compañía aérea que vuele de Colonia a Salto, de Salto a Punta del Este tuvimos que encararlo nosotros". La colega Claudia de los Santos lo consultó sobre treinta trabajadores despedidos de Buquebus: "Lo que pasa es que con esta obra (la nueva terminal) a nosotros nos van a sobrar empleados y también con la inclusión de los mozos de cordel. No sé cuántos hay, 30 o 1, pero tenemos 1.500 empleados trabajando, eso es lo más +importante", ironizó.

(*)  Tomado de LA REPUBLICA

 

 

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24 Octubre 2009

Pavarotti - Nessun Dorma

Tags: cultura, musica, video

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24 Octubre 2009

Desafueros de la líbido

 

por Mario Vargas Llosa (*)

El cineasta Roman Polanski fue detenido en Zúrich, durante un Festival de Cine que le rendía un homenaje, por la policía suiza, a pedido de la justicia de Estados Unidos, debido a una violación cometida en 1977 (hace 32 años) en Hollywood, delito que el propio Polanski reconoció, antes de fugarse de California en pleno proceso cuando el tribunal que lo juzgaba aún no había pronunciado sentencia. Ahora, mientras espera que Suiza decida si acepta el pedido de extradición, se multiplican las protestas de cineastas, actores, actrices, intelectuales y escritores de Europa y América por el "atropello", exigiendo su liberación. La moral de la historia es clara: emboscar, emborrachar, drogar y violar a una niña de 13 años, que es lo que hizo Polanski con su víctima, Samantha Geimer, a la que atrajo a la casa deshabitada de Jack Nicholson con el pretexto de fotografiarla, es tolerable si quien comete el desafuero no es un hombrecillo del montón sino un creador de probado talento (Polanski lo es, sin la menor duda)

Uno de los defensores más ruidosos del cineasta polaco-francés (tiene ambas nacionalidades) ha sido el ministro de Cultura de Francia, señor Frédéric Mitterrand, sobrino del presidente François Mitterrand y ex socialista que abandonó las filas de este partido cuando el presidente Nicolas Sarkozy lo llamó a formar parte de su Gobierno. No sospechaba el ministro que poco después de formular aquella enérgica protesta se vería en el corazón de una tormenta mediática parecida a la del realizador de El cuchillo en el agua y El pianista.

En efecto, hace pocos días, la hija del líder del Front Nacional, Jean Marie Le Pen, Marine Le Pen, inició una ofensiva política contra el ministro Mitterrand, recordando que en 2005 éste publicó un libro autobiográfico, La Mauvaise vie (La mala vida), en el que confesaba haber viajado a Tailandia en pos de los chicos jóvenes de los prostíbulos de Patpong, en Bangkok. La confesión, muy explícita, venía adornada de consideraciones inquietantes, por decir lo menos, sobre los efectos turbadores que la industria sexual de adolescentes en el país asiático provocaba en el autor: "Todo ese ritual de feria de efebos, de mercado de esclavos, me excita enormemente". La hija del líder ultra francés, y algunos diputados socialistas, unidos por una vez con este motivo, se preguntaban si era adecuado que fuera ministro de Cultura de Francia alguien que, con su conducta, desmentía de manera categórica los declarados empeños del Gobierno francés por erradicar de Europa el "turismo sexual" hacia los países del Tercer Mundo como Tailandia donde la prostitución infantil, una verdadera plaga, golpea de manera inmisericorde sobre todo a los pobres.

El ministro Mitterrand, sin dejarse arredrar por lo que él y sus defensores consideran una conjura de la extrema derecha fascista y un puñado de resentidos del Partido Socialista, compareció en la hora punta de la Televisión Francesa. Explicó que "había cometido un error, no un delito" y que, naturalmente, no pensaba renunciar porque "recibir barro de la ultraderecha es un honor". Aseguró que no practica la pedofilia y que los chicos tailandeses de cuyos servicios sexuales disfrutó ya no eran niños. "¿Y cómo sabía usted, señor ministro, que no eran menores de edad?", le preguntó la entrevistadora. Desconcertado, el señor Frédéric Mitterrand optó por explicar a los televidentes la diferencia semántica entre homosexualidad y pedofilia.

La defensa que han hecho políticos e intelectuales franceses del ministro de Cultura se parece mucho a la que ha cerrado filas detrás de Polanski, y hermana también, cosa significativa, como a los críticos, a gente de la derecha y la izquierda. Se recuerda que, cuando el libro salió, el propio presidente Sarkozy alabó la franqueza con que el señor Mitterrand exponía a la luz pública los caprichos de su libido, y afirmó: "Es un libro valiente y escrito con talento". Con todo este chisporroteo periodístico en torno a él, es seguro que La Mauvaise vie (La mala vida) se convertirá pronto en un best-seller. Tal vez no obtenga el Prix Goncourt, pero quién puede poner en duda que lo leerán hasta las piedras. Nadie parece haberse preguntado, en todo este trajín dialéctico, qué pensarían en Francia de un ministro tailandés que confesara su predilección por los adolescentes franceses a los que vendría a sodomizar (o a ser sodomizado por ellos) de vez en cuando en las calles y antros pecaminosos de la Ciudad Luz. Moral de la historia: está bien practicar la pedofilia y fantasías equivalentes siempre que se trate de un escritor franco y talentoso y los chicos en cuestión sean exóticos y subdesarrollados.

Comparado con el cineasta Polanski y el ministro Mitterrand, el primer ministro de Italia, Silvio Berlusconi, es, en materia sexual, un ortodoxo y un patriota. A él lo que le gusta, tratándose de la cama, son las mujeres hechas y derechas y sus compatriotas, es decir, que sean italianas. Él ha hecho algo que de alguna manera lo emparienta con los 12 Césares de la decadencia y sus extravagancias descritas por Suetonio: llenar de profesionales del sexo no sólo su suntuosa residencia de Cerdeña llamada Villa Certosa sino, también, el Palacio que es la residencia oficial de la jefatura de Gobierno, en Roma. Los entreveros sexuales colectivos y seudo paganos que propicia han dado la vuelta al mundo gracias al fotógrafo Antonello Zappadu, que los documentó y vendió por doquier. Al estadista le gustaba disfrutar en compañía y en una de esas extraordinarias fotografías de Villa Certosa ha quedado inmortalizado el ex primer ministro checo, Mirek Topolanek, quien, de visita en Italia, fue invitado por su anfitrión a una de aquellas bacanales, donde aparece dando un salto simiesco, desnudo como un pez y con sus atributos viriles en furibundo estado de erección (¿lanzaba al mismo tiempo el alarido de Tarzán?), entre dos ninfas, también en cueros. ¿La moraleja en este caso? Que si usted es uno de los hombres más ricos de Italia, dueño de un imperio mediático, y un político que ha ganado tres elecciones con mayorías inequívocas, puede darse el lujo de hacer lo que a sus gónadas les dé la reverendísima gana.

Hablar de escándalo en estos tres casos sería impropio. Sólo hay escándalo cuando existe un sistema moral vulnerado por el hecho escandaloso. Eso es lo que subleva a toda o parte de la sociedad. Lo que vemos, en estos episodios, es más bien el eclipse de toda moral, simples espectáculos, utilizados, por quienes los defienden o los condenan, no en nombre de principios y valores sobre los que existiría alguna forma de consenso social, sino de intereses políticos, reflejos condicionados ideológicos, frivolidad y una chismografía mediática que los redime de toda connotación ética y los convierte en diversión para el gran público. Para la cultura imperante, sólo es lícito condenarlos desde un punto de vista estético y sostener, sin caer en el ridículo, que es una vulgaridad violar niñas, ir a Tailandia como hace la plebe a alquilar muchachos y contratar hetairas para las fiestas palaciegas ¡y luego hacerlas candidatas al Parlamento Europeo! Todo eso revela mal gusto, una imaginación sexual burda y cochambrosa.

La generación a la que pertenezco dio varias batallas: por la revolución, el comunismo, la emancipación de la mujer, la libertad religiosa y la libertad sexual. Parecía que, habiendo perdido todas las otras, por lo menos en Occidente habíamos ganado esta última. Episodios como los que resumo en esta nota muestran que creer semejante cosa es una ilusión. ¿Qué clase de libertad sexual hay detrás de las villanías de este trío? Abusar de una niña de 13 años, gozar con adolescentes que son esclavos sexuales por culpa del hambre y la violencia y convertir en un burdel el poder al que se ha llegado mediante el voto de millones de ingenuos, son acciones que hacen escarnio de la libertad que precisamente clama porque en la vida sexual desaparezca esa relación de amo y esclavo que, en estos tres casos, se manifiesta de manera flagrante. La libertad sexual es en ellos una patente de corso que permite a quienes tienen fama, dinero o poder, materializar de manera impune sus deseos degradando a los más débiles. Apuesto mi cabeza que los tres héroes de estas historias reprobaron escandalizados las violaciones y abusos sexuales de niños en los colegios religiosos que han llevado al borde de la ruina a la Iglesia Católica en países como Estados Unidos e Irlanda, por las sumas enormes con que han debido compensar a las víctimas. Ni ellos ni sus defensores parecen conscientes de que sus proezas son todavía menos excusables que las de los curas pedófilos por la posición de privilegio que tienen y de la que abusaron, envileciendo con sus actos la noción misma de libertad. Cuánta razón tenía Georges Bataille cuando pronosticaba que la supuesta sociedad "permisiva" serviría para acabar con el erotismo pero no con la brutalidad sexual.

(*) Tomado de El País de Madrid

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21 Octubre 2009

Argentina: pesado clima de intrigas y violencia

 

por Joaquín Morales Solá (*)

Policías federales infiltrados en gobiernos conducidos por opositores. Eso es lo que denuncia Mauricio Macri. Piqueteros armados que escrachan y golpean a líderes de la oposición. Eso fue lo que vivió Gerardo Morales, jefe del radicalismo. Un extraño clima de odio, violencia y persecución está ocupando el lugar de la crispación política que se vivía hasta ahora. El proceso de radicalización de la política y el gobierno iniciado por Néstor Kirchner tiene formas, a todas luces, cada vez más peligrosas.

Un policía federal en actividad se incorporó al gobierno de Mauricio Macri en el área de Educación y luego en la flamante policía capitalina. Ciro James nunca dijo ante el gobierno de Macri que era policía; sólo comunicó su condición de abogado. James ordenó luego escuchas telefónicas que pusieron en jaque a la administración de Macri y a su ministro de Seguridad, Guillermo Montenegro. Un interrogante es inevitable: ¿por qué no se averiguaron debidamente los antecedentes de James?

El ministro Montenegro denunció ayer que se trató directamente de una operación de inteligencia del gobierno nacional contra la estabilidad de la policía de Macri. La relación institucional entre el gobierno nacional y el de la Capital está desde la víspera técnicamente rota. El grado de descomposición del vínculo entre esas instituciones de la nación es ciertamente extraordinario.

Pero ¿por qué? ¿Para qué esa supuesta operación de inteligencia? Funcionarios de Macri acusaron sin dudar a la conducción de la Policía Federal y a quien señalan como su protector, el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández. "La nueva policía nace sana y destruirá muchos y viejos negocios. No será ésta la última operación contra la policía de la Capital", dijeron esas fuentes. Esos son los supuestos intereses espurios que intentarían boicotear la creación de organismos de seguridad en medio de la inseguridad colectiva.

Pero cerca de Macri no se descarta tampoco que Néstor Kirchner haya unido aquellas cosas útiles con otras cuestiones más agradables para él. Cualquier erosión del gobierno capitalino terminará siempre por desgastar la figura de Macri, que es, aunque todavía no lo acepte en público, un convencido candidato presidencial para 2011. "Todo viene junto: negocios de la policía e intereses políticos de Kirchner para destruir a sus eventuales adversarios", aseveraron muy cerca del jefe capitalino. Cierto o no, la conspiración política no es un descubrimiento del macrismo; otra cosa serían, en cambio, las desprejuiciadas confabulaciones con instituciones esenciales para la tranquilidad de una sociedad ya severamente intranquila.

El complot y la radicalización no terminaron ahí. Otra saga se vivió en el interior profundo del país. En Jujuy, la líder piquetera kirchnerista Milagro Sala carga armas. Unos 500 militantes de su organización también están armados con revólveres y pistolas. La denuncia pública fue formulada por el senador Gerardo Morales, víctima él mismo de un violento escrache en Jujuy el viernes pasado.

Sala recibe del gobierno nacional, según la acusación del presidente de la UCR, unos $ 10 millones mensuales. Sala tiene relación política directa con Cristina y Néstor Kirchner, y la influencia del gobierno peronista jujeño sobre la jefa piquetera es nula.

Anteayer, en Buenos Aires, el más famoso de los líderes piqueteros kirchneristas, Luís D´Elía, dio una conferencia de prensa en solidaridad -cómo no- con Milagro Sala. Pero en esa conferencia hubo una novedad más importante aún: al lado de D´Elía se acomodó Fernando Esteche, el jefe de Quebracho, la organización revolucionaria más violenta, dura y audaz que se conoce.

D´Elía y Esteche no se privaron hasta de un abrazo y un beso delante de las cámaras de televisión y de los fotógrafos. Fue la primera vez que Esteche se dejó ver junto a fuerzas de choque paraoficiales; hasta ahora, el Gobierno había negado cualquier vinculación con ese grupo y aseguraba que no conocía a quién responde. Quebracho tiene una militancia activa contra Israel y un desprendimiento suyo optó directamente por suscribir las más inhumanas teorías antisemitas.

Una vieja versión indicaba que los piqueteros kirchneristas cuentan con armas, además de los garrotes y la violencia que suelen acompañar sus apariciones públicas cuando salen en defensa del Gobierno. Nadie sabía si creer en ellas o no; Kirchner ha provocado demasiados rencores en muchos sectores sociales como para confiar en cualquier especie que anda suelta.

Sin embargo, la denuncia de Morales (un político que proviene de la corriente progresista del radicalismo) y la imagen irrefutable de D´Elía y Esteche juntos le abren paso a una pregunta esencial: ¿por qué sería Sala la única piquetera armada del país? ¿Es posible que otros dirigentes piqueteros del país, aun los más conocidos, dirijan también a militantes armados? Es posible, desgraciadamente.

La experiencia del escrache de Jujuy (que tuvo como víctima también al titular de la Auditoría General de la Nación, Leandro Despouy, detestado por el kirchnerismo) pudo ser el primer síntoma de una política más violenta de las fuerzas de choque oficialistas. En rigor, en Jujuy no hubo un escrache clásico; lo que sucedió fue la toma y la destrucción del edificio del Colegio Profesional de Contadores, donde disertaron Morales y Despouy sobre el control de los recursos estatales que se destinan a las llamadas organizaciones sociales. En la mayoría de los casos, éstas son sólo organizaciones de piqueteros oficialistas.

La política del kirchnerismo se dirime en esas intrigas, en medio de esas violencias. Así las cosas, la reforma política es otra maniobra para distraer a la política mientras pone en marcha la destrucción del adversario o su imposibilidad de vivir en paz. Lo peor de todo es la insensibilidad social: enormes recursos del Estado destinados al gasto social terminan financiando la acción de grupos minoritarios y fanáticos, predispuestos a cualquier cosa con tal de seguir recibiendo el dinero público.

Obispos de la Iglesia visitaron en los últimos días a funcionarios y legisladores para contarles que ellos entrevén una situación social que calificaron de "incendiaria"; hablaban de la pobreza y el hambre. Un alto funcionario del Gobierno quedó aturdido de pasmo cuando, hace pocos días, vio en la noche una larga cola de personas en una pizzería de Callao y Corrientes. Preguntó qué hacían ahí. Estaban esperando que se repartieran las sobras de trozos de pizzas. "Sí, fue así, y yo no estaba en La Matanza", confesó.

Policías infiltrados. Piqueteros armados. Los casos serían sólo de una enorme gravedad institucional si no fueran también de una memorable superficialidad política. ¿O también imaginan alegremente que llegará el momento en que el kirchnerismo necesitará de policías adictos y de piqueteros impetuosos para implantar la paz social?

(*) La Nación.

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18 Octubre 2009

Serrat: "Entre esos tipos y yo hay algo personal"

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18 Octubre 2009

Eden del Oeste, nueva película de Costa Gavras

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18 Octubre 2009

Groseras lecciones de violencia de Diego Maradona

por Guillermo Jaim Etcheverry (*)

 

El bochornoso episodio vivido con motivo de las declaraciones públicas del director técnico de la selección argentina de fútbol confirma que, tal vez, uno de los signos característicos de estos tiempos sea la pérdida de la conciencia de lo que cada uno de nosotros representa para los demás. Así, por ejemplo, los padres y los maestros no estamos siempre dispuestos a hacer el esfuerzo que supone cumplir el rol que nos define como tales cuando elegimos ser los amigos, que no somos, de nuestros hijos o alumnos.Muchas veces los dirigentes políticos no toman plena conciencia de que las palabras que pronuncian y, sobre todo, la actitud y el tono en que lo hacen ejercen una poderosa influencia sobre la conducta de quienes los escuchan.

Es evidente que los medios de comunicación han contribuido a desdibujar la distinción entre la esfera pública y la privada, así como a privilegiar la expresión espontánea de cualquier persona que se acerque a un micrófono o que enfrente una cámara de televisión, sin importar, en absoluto, el modo en que se exprese o se comporte.Estas reflexiones están motivadas en el insólito episodio comentado, que, por la naturaleza de la actividad a la que está vinculado, presenció el mundo entero.

Esas declaraciones no fueron producto de un impulso, ya que se produjeron varios minutos después de concluido el partido mediante el que la selección argentina de fútbol obtuvo la bienvenida clasificación para participar en la competencia mundial de Sudáfrica. Usando expresiones que difícilmente puedan llegar a emplearse, ni siquiera en torno a la mesa familiar, y haciendo gala de una explosiva violencia reprimida, asistimos azorados a las más increíbles invectivas del director técnico contra quienes se han referido de modo crítico a su trabajo o al del equipo.

Más allá del hecho de que algunos de esos comentarios puedan haber sido injustificados, de que bajo el manto del periodismo se cubren no pocas personas sin capacidad ni formación para ejercer tan trascendente actividad, nuestra sociedad funciona sobre la base del reconocimiento de que el otro tiene el derecho a expresar su opinión. El uso de descalificativos denigrantes y vulgares, la afirmación de que se tendrá memoria de lo que alguien dijo, prenunciando alguna venganza, constituyen circunstancias alarmantes, sobre todo en la medida en que ese mensaje violento es amplificado hasta la saturación dentro de cada hogar.

De allí surge la preocupación por esa falta de conciencia del papel que a cada uno de nosotros le cabe en la sociedad. Aun si se experimenta resentimiento, aun si éste es genuino, la percepción del rol hace que no deba exhibirse en público. Hay instancias en las que las formas son el fondo. Que se lo muestre públicamente confirma que se ha perdido la concepción del límite, la percepción de la influencia que tiene la exposición de las personas ante millones de espectadores.

La intervención que comentamos, neutraliza la tarea de miles de padres y de maestros que en hogares y en aulas, cada día, tratan de hacer mejores a niños y jóvenes, intentan sacar a luz sus facetas más solidarias, corrigen con atención aquellos signos de violencia e intolerancia que advierten en sus conductas. También sugiere una peligrosa impunidad, al comprobar que esa actitud de soberbia y de grosería ha sido luego justificada por quienes están en una posición jerárquica que les permitiría sancionar a quien en ese momento representa a un país o, al menos, esbozar aluna crítica por la responsabilidad institucional que les cabe.

Asimismo, se afirma cada vez más una tendencia evidente en nuestra sociedad, y en la que ya resulta un lugar común insistir, que coloca en los demás la responsabilidad de lo que en cualquier ámbito nos sucede. Ahora se ha convertido al periodismo en el artífice de todos los males, aun de aquellos que vemos con nuestros propios ojos desarrollarse ante las cámaras de televisión.

Si, en el caso comentado, la actuación de un futbolista decepciona a millones de espectadores que lo ven moverse en directo, corresponde a los periodistas que confirman tan mal desempeño la responsabilidad de que la gente juzgue críticamente a ese deportista. Y ese ejemplo podría extenderse a muchas otras esferas de la actividad social.

Es preciso elogiar el que la furibunda y grotesca reacción comentada contrasta con los juicios que uno de los destacados deportistas que participaron en ese encuentro futbolístico expresó ante los periodistas, aún antes de abandonar el campo de juego. Las palabras del señor Juan Sebastián Verón constituyeron un ejemplo de sensatez y equilibrio, al señalar virtudes y defectos, al proponer una seria instancia de reflexión sobre lo hecho y lo que queda por hacer.

Seguramente la desbordada demostración de grosero revanchismo de la que fue testigo la audiencia planetaria quedará como una anécdota más, ya que nos vamos acostumbrando, insensiblemente, a que en nuestro país violento, más bien violentado, todo resulte posible.

Efectivamente, con la mayor impunidad se puede mostrar a los demás lo peor de uno mismo, se pueden exponer públicamente los más bajos sentimientos Para peor, la exhibición de lo vulgar que nos ahoga se transforma en un buen negocio. Sin ninguna duda, la avalancha de reiteraciones de este episodio a la que nos veremos sometidos en las próximas horas, hasta que no quede nadie sin haber participado de él, sumará mucho tiempo de la vida de muchas personas. Ese mismo tiempo que es nuestra más preciada propiedad y que se comercializa, sin que lo advirtamos, cada vez que volvemos a escuchar las expresiones destempladas que contribuirán, de manera casi inadvertida y sigilosa, a construir el interior grosero, violento y vulgar de chicos y grandes, responsable de un entorno social en el que cada día resultará más difícil vivir.

(*) El autor es médico, científico y académico; fue rector de la UBA.

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Montevideo, Uruguay
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logo Nombre: Carlos Santiago. Fecha de Nacimiento: olvidada Profesión: periodista y escritor. Una persona que quiere estar comprometida con la libertad y particularmente la que me "impongo en cada una de mis notas periodísticas" Como escritor me gusta volar, caminar por un mundo imaginario, en el que me sumerjo con pasión, involucrándome con mis personajes que generalmente me llevan de un lado al otro sin respetarme en lo más mínimo. En lo formal estoy preparando algún nuevo libro, tarea de siempre - casi eterna - y en lo menos etéreo, integré la mesa de la secretaría de redacción del diario LA REPUBLICA de Montevideo. También la secretaría de redacción del suplemento Bitácora (http://www.bitácora.com)
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"Microbiología: básica, ambiental y agrícola", de la doctora Lillian Frioni, profesora de Microbiología de la Facultad de Agronomía de la Universidad de la República, de Montevideo, responsable de la Unidad Asociada Ecología Microbiana de la Facultad de Ciencias, de la misma Universidad, e investigadora del Programa de Desarrollo de Ciencias Básicas (PEDECIBA). Fue profesora titular de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Rosario (Argentina) y de la Universidad Nacional de Rìo Cuarto (Argentina). Este último libro de Frioni tiene fecha de ediciòn de mayo del 2006 y fue publicado por el Departamento de Publicaciones de la Facultad de Agronomìa.(464 páginas) Email de contacto: (lfrioni@fagro.edu.uy) o/y (aeapublicaciones@fagro.edu.uy) Facultad de Agronomía (Avenida Garzón 780, Montevideo, URUGUAY)  Bitacoras.com

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